La Legión IX Hispana: ¿realmente desapareció?
La Legio IX Hispana ocupa un lugar singular dentro de la historia militar romana. Se trata de una unidad ampliamente documentada en sus campañas y destinos, pero envuelta en un profundo misterio en lo que respecta a su final. Su desaparición, ocurrida en algún momento después del año 120 d.C., ha generado debate historiográfico durante décadas debido a la ausencia de referencias concluyentes en las fuentes clásicas.
Origen y denominación de la Legión IX Hispana
El título “Hispana” fue concedido por Augusto como reconocimiento al servicio meritorio de la legión durante las guerras cántabras, libradas entre los años 29 y 19 a.C. Inicialmente, la zona de reclutamiento de la unidad fue Hispania, lo que explica su denominación oficial.
La fundación de la legión se atribuye probablemente a Pompeyo Magno, en torno al año 55 a.C., durante el periodo final de la República romana. En esta etapa temprana, la legión formó parte de los ejércitos republicanos antes de integrarse plenamente en la estructura militar imperial.
Símbolos y etapa republicana
El emblema de la Legión IX Hispana fue el toro, aunque esta identificación se considera probable y no absolutamente confirmada. Del mismo modo, su signo zodiacal habría sido Capricornio, también de forma tentativa.
En su etapa republicana, la Legión IX sirvió bajo el mando de Julio César. Es muy probable que participara en las campañas desarrolladas durante su gobierno en Hispania Ulterior en el año 61 a.C., así como posteriormente en la guerra de las Galias y en la guerra civil romana.
Campañas imperiales y destinos
Ya en época imperial, la Legión IX Hispana combatió en las guerras cántabras bajo Augusto, conflicto del que derivó su nombre oficial. Posteriormente participó en la guerra de Panonia, tras la cual fue acuartelada en Siscia, en la provincia de Panonia.
Durante este periodo, la legión acumuló experiencia en distintos frentes del Imperio, lo que explica su posterior asignación a una de las empresas militares más ambiciosas del siglo I d.C.: la conquista de Britania.
La invasión de Britania y la rebelión de Boudica
En el año 43 d.C., la Legión IX Hispana fue una de las cuatro legiones que participaron en la invasión de Britania ordenada por el emperador Claudio. Tras la conquista inicial, la unidad fue estacionada en Lindum, la actual ciudad de Lincoln.
En el año 60 d.C., cuatro cohortes de la legión, bajo el mando de Petilio Cerial, fueron conducidas hacia una emboscada organizada por los rebeldes britanos liderados por Boudica. Las cohortes fueron arrasadas, aunque el comandante y parte de la caballería lograron sobrevivir.
Ante la gravedad de las pérdidas, en el año 61 d.C. se transfirieron dos mil hombres desde una legión del Rin (aparentemente la XXI Rapax) para reconstruir la capacidad operativa de la IX Hispana, en un contexto en el que la rebelión seguía latente en el sur de Britania.
Campañas posteriores en Britania
Tras estos acontecimientos, la Legión IX Hispana continuó activa en Britania. Obtuvo una victoria en Escocia bajo el mando de Agrícola y participó en las campañas británicas desarrolladas entre los años 77 y 84 d.C..
Entre sus honores en batalla se incluyen la batalla de Monte Graupius en el año 84 d.C., así como la campaña germana de Domiciano en el año 83 d.C.
Traslados finales y último destino conocido
Con posterioridad al año 108 d.C., la Legión IX Hispana fue transferida al norte de Eburacum (York) y más tarde aún más al norte, hasta Carlisle. Este es el último destino documentado de la legión antes de su desaparición.
A partir de este punto, las fuentes guardan silencio.
Hipótesis de la desaparición de la Legión IX Hispana
Durante los primeros años del siglo XXI, algunos historiadores sostuvieron que la legión fue aniquilada por las tribus de Caledonia, en el norte de Britania, en torno al año 122 d.C.. Otras teorías posteriores plantearon su destrucción en Judea, durante la Segunda Revuelta Judía (132–135 d.C.), o en Armenia en el año 161 d.C., al inicio del reinado de Marco Aurelio.
Sin embargo, las pruebas actualmente disponibles refuerzan la hipótesis original: la destrucción de la legión en Britania a manos de los caledonios hacia el año 122 d.C.